



::homenaje “póstumo” a mi abuela marce, a quien amaré por siempre. 1918-2021

«Siento no tener por lo menos un hijo para pasar el resto de mi vida educándolo según mis ideas, dotándolo de la más completa instrucción que se pueda dar» Rimbaud, carta a sus amigos. 1883

Es invierno y año nuevo.
No te conoce nadie.
"Elegía a mi padre” - 6 “ El año nuevo" Windhover, 1978
::el
29 de noviembre de 2014 murió Mark Strand, cada año a finales de mes
conmemoro también el aniversario del blog, y renuevo el diseño de la
cabecera de “lo último, por amor al arte” como acto de regeneración.
Esta elegía está dedicada a su padre, Robert Strand 1908-1968. «Es
invierno y año nuevo», queda atrás un tiempo de incertidumbre en que
otro padre fue importante, en el blog dejé constancia de ello y de otras
cosas comunes. Una de las cualidades que adoro de la poesía de Strand
es su forma de contar lo ordinario, y como a fuerza de indagar en ello
lo transforma en extraordinario. «No te conoce nadie» dice, como
presagio. Nadie conoce a tantos que faltan, nadie conoce ni a los que
quedan. A pesar de tener cientos de seguidores, me queda la sensación de
vacío, que nadie se percata de lo que realmente ocurre en el “amor al
arte” y esa idea es contradictoria y paralizante. Algo parecido a lo que
Strand llama “lo casi invisible”. Me basta releer la elegía para
imaginar lo que quiero recordar del año viejo, del pasado. Y también lo
que quiero celebrar justo ahora que estamos entrando en el año séptimo
del blog, en el año nuevo. «Y nada regresa», sí, disfrutemos pues lo que
tenemos.

______________________ aniversarios:
Fui explorador en el Polo

______________________ aniversarios:
Entre la tiniebla densa el mundo era negro: nada. Cuando de un brusco tirón forma recta, curva forma le saca a vivir la llama. Cristal, roble, iluminados, ¡qué alegría de ser tienen, en luz, en líneas, ser en brillo y veta vivientes! cuando la llama se apaga, fugitivas realidades, esa forma, aquel color, se escapan. ¿Viven aquí o en la duda? sube lenta una nostalgia no de luna, no de amor, no de infinito. Nostalgia de un jarrón sobre una mesa. ¿Están? yo busco por donde estaban. Desbrozadora de sombras tantea la mano. A oscuras vagas huellas, sigue el ansia. De pronto, como una llama sube una alegría altísima de lo negro: la luz del tacto. Llegó al mundo de lo cierto. Toca el cristal, frío, duro, toca la madera, áspera. ¡Están! la sorda vida perfecta, sin color, se me confirma, segura, sin luz, la siento: realidad profunda, masa.
“don de la materia”-- de Pedro Salinas --

:: un leñador parte el mástil, divide el cuerpo en dos. Con la punta del hacha barre las plumas y la tierra. Hay un resquicio por el que salen pequeños animales irreconocibles. Lo que queda es el hueco, y sobre el vacío, el viejo coloca su espalda. Expulsa el huevo de savia y los excrementos. El bosque está “sobre la mesa” es negro, blanco, madera. La madre es un árbol con nueve costados, un ser a quien amar, “someone to love”. Esto ocurre cuando escapo, sobre el estómago se desgasta de abandono el filo de las hojas.
Apuntes para el poema “don de la forma” - - de Carlos Sánchez Alberto - -
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Después
de una cosa así, las personas creamos acerías a la entrada de las minas
como refuerzo. Aquí me veis con el peso de la carne entre mis brazos,
una saca de carbón azul, el homenaje a la tierra herida. Voy a dar unas
pinceladas sobre la explotación minera de Saint-Etienne que estuvo viva
en el siglo pasado. Por entonces residíamos en la casa Couriot, la casa
que fue del ingeniero. En ese pozo nos debilitamos, manchamos nuestras
venas y manos de melancolía. Cada mayo se repite el proceso, comienza
la extracción de las emociones, después llega la guerra y el nivel de
aprovechamiento desciende y ocurre el sufrimiento. El cierre de la
galería se produjo en septiembre del año 1976, por última vez. Según
estudios realizados por la escuela de minería habría quedado materia
prima para toda una vida. En el fondo de la imagen se puede observar una
masa boscosa, es el patio de la infancia, el recinto estaba rodeado de
rosales en flor y triángulos blancos. Más lejos se ve una serie de
montañas artificiales, creadas de forma artificial tras arrojar allí el
desecho de los recuerdos acumulados. Algunas zonas de la memoria se
encuentran ya frías y ha surgido vegetación en las últimas vetas. Todo
sigue como lo dejamos. La excavación está idealizada, es un proyecto
asombroso, que evocamos como lugar de recreo. Algunos aún trabajamos
allí, con lámparas en el rostro, bajo sombras minerales. Sí, había
accidentes en el túnel, a estas alturas ya sabemos que la gruta es un
trasunto de la vida, y hubo pérdidas, desgracias. Cuando algo así
ocurría se podían localizar los datos de la víctima a través de la
identidad de sus huesos o a escondidas apurar el cáliz. Se mueren las
huellas en el umbral del yacimiento. La mina es ahora un museo borroso
rodeado de signos raros y alegres de oscuridad.
*(44) a Gema Sánchez García 26 mayo 1976 - 15 septiembre 1976